“Cuando la voluntad no basta: la dignidad de nuestros mayores no puede depender de la caridad”

Punta Arenas, 13 de agosto del 2025

Con profundo pesar, la Fundación para el Desarrollo de Magallanes, Fide XII, informa el inicio de un proceso de cierre definitivo de la Casa del Samaritano, hogar que durante años brindó acogida a personas mayores en situación de abandono y extrema vulnerabilidad. Actualmente residen aquí 25 hermanos mayores -podrían ser 28, pero las restricciones y la insuficiencia de recursos nos han impedido recibir nuevos ingresos-.

Este cierre no responde a falta de compromiso ni de amor hacia nuestros Hermanos Mayores, sino a la ausencia de recursos suficientes para garantizar una vejez digna.

Durante 36 meses, la Fundación asumió la responsabilidad, compartida con el Estado, de cuidar y mantener a 28 personas mayores. Con una cifra que mensualmente alcanza los $25 millones de pesos, la administración se hace imposible con el aporte de SENAMA de $3 millones más el aporte de los residentes que alcanza los $4 millones (cerca de $7 millones disponibles mensuales).

Por más voluntad, caridad y creatividad para buscar soluciones, las cuentas no cierran. La realidad es clara: el sistema actual financia su propia administración, pero no asegura el cuidado directo y permanente de quienes más lo necesitan.

Un impacto humano profundo

Este cierre conlleva también la dolorosa desvinculación de 33 trabajadores, quienes durante años han entregado cuidado, compañía y humanidad a los residentes. Ellos han sido testigos de que la Casa del Samaritano fue mucho más que un lugar para dormir: fue un verdadero hogar. Con ellos, tenemos un profundo compromiso de asegurar nuestros compromisos laborales y legales.

Por nuestra parte, reconocemos que, como institución, no realizamos un estudio suficientemente acucioso al momento de asumir un compromiso a largo plazo, influenciados por la legítima presión de una comunidad que pedía a la Iglesia de Magallanes hacerse cargo de esta preocupación.

El sistema, por su parte, observa cifras pero no siempre vidas; habla de derechos, pero no entrega los medios para ejercerlos, colocando a todos -Estado, organizaciones y comunidad- en la difícil disyuntiva de elegir entre el amor al prójimo y la viabilidad económica.

Agradecimiento y llamado urgente

Voluntarios, familias y empresas magallánicas han sostenido parte de la operación con valiosas donaciones, pero su generosidad no puede reemplazar la responsabilidad del Estado. El cuidado de nuestros mayores no puede quedar en manos de rifas y aportes voluntarios.

Haremos las derivaciones necesarias junto a las entidades públicas correspondientes, cuidando a cada residente hasta el último día. Sin embargo, el dolor de separarlos de su hogar no lo aliviará ningún protocolo.

Como Iglesia, afirmamos que la dignidad de las personas mayores debe garantizarse con políticas públicas reales, financiadas con justicia y humanidad. La Casa del Samaritano cierra sus puertas, pero no su espíritu: seguiremos trabajando para que ningún mayor en Magallanes viva o muera en el olvido.

Hoy cerramos una casa, pero dejamos abierta la pregunta más urgente:
¿Quién cuida de quienes nos cuidaron?

 

Directorio
Fundación para el Desarrollo de Magallanes, Fide XII

 

También le puede interesar:

CELEBRACIÓN PATRONAL DE LA CAPILLA SAN JOSÉ EL CARPINTERO

CELEBRACIÓN PATRONAL DE LA CAPILLA SAN JOSÉ EL CARPINTERO

La comunidad San José el Carpintero de la Parroquia Nuestra Señora de Fátima, celebró a su santo patrono el miércoles 19 de marzo. La jornada comenzó a las 19:30 horas con el rezo del Rosario, seguido a las 20:00 horas por la celebración de la Santa Misa, presidida...

leer más
ENTREGA DE PAÑALES A LA CASA DEL SAMARITANO

ENTREGA DE PAÑALES A LA CASA DEL SAMARITANO

Como Iglesia Diocesana deseamos agradecer, a todos los fieles que aportaron con su ofrenda en la eucaristía de Nuestra Señora de Lourdes, ofrenda con la cual se compraron 200 unidades de pañales, para nuestros hermanos mayores que lo requieren (Ana Isabel Iturra...

leer más

Recuerde seguirnos en nuestras redes sociales