En consonancia con las Orientaciones Pastorales, la Diócesis de Punta Arenas vivió del 29 de junio al 3 de julio la Escuela de Invierno 2026, una emblemática instancia de formación, comunión y reflexión que año tras año congrega a la comunidad católica en el territorio más austral de nuestro país.
Este año bajo el tema: “Iglesia, Testigo de la Palabra”, se desarrolló una nueva instancia sinodal de formación para toda la Iglesia de Magallanes, organizada de forma conjunta por la Vicaría Pastoral y el Departamento de Educación del Obispado de Punta Arenas. La iniciativa busca ser un espacio cálido de aprendizaje y renovación espiritual para enfrentar el segundo semestre del año.
La Escuela de Invierno está orientada a una amplia variedad de participantes del quehacer diocesano, incluyendo a agentes pastorales de las parroquias, movimientos apostólicos, catequistas, jóvenes y profesores. Bajo la premisa eclesial de mantener una formación permanente, los cursos y talleres de esta edición apuntarán a profundizar en la centralidad del anuncio y el cómo ser Iglesia
en el contexto de la realidad magallánica actual.
Por su parte, la coordinadora del Departamento de Educación, Bárbara Galaz, manifestó: «La escuela de invierno es más que una actividad durante el año; es un momento de detenerse y encontrarnos con otras personas y crecer en comunidad en nuestra. La escuela de invierno nos invita a salir de nuestra rutina, a abrir el corazón y formarnos para continuar el camino de Jesús. Es una semana para fortalecer nuestra fe, pero también fortalecer nuestra Iglesia”.
De igual forma, muchos de los asistentes a estos cursos manifestaron su gratitud a los formadores y a la diócesis por esta instancia de formación abierta que se da para todos los laicos de la Iglesia de Magallanes y, además, su disposición a seguir participando en las nuevas instancias de formación de la Diócesis de Punta Arenas.
Este año, dentro del equipo de formadores de áreas pastorales, agradecemos la participación del profesor Amado Fernández, quien acompañó a los catequistas; la profesora Nubia Cerda, formadora de los profesores; Pbro. Marcos Buvinic para los agentes pastorales y el diácono Eduardo Castillo, que junto con el seminarista Fabián Silva acompañaron la formación para los jóvenes.
La Escuela de Invierno 2026 concluyó con la Eucaristía presidida por el Pbro. Fredy Subiabre, vicario general de la diócesis de Punta Arenas, quien manifestó: “Hemos participado en esta semana de formación con el corazón lleno de gratitud, pero también con una gran responsabilidad. Formarse no es simplemente acumular conocimientos teóricos, ciertamente necesarios, pero sobre todo queremos que la Palabra de Dios configure nuestra mente y nuestro corazón para el servicio. La formación no puede reducirse simplemente a la adquisición de conocimientos teóricos si no se asienta en la amistad con Jesucristo y en la comunión con los hermanos. Significa asimilar el estilo de vida, los criterios y las opciones de Jesús.
No nos vamos con cuadernos de apuntes, sino con el alma encendida para ser el rostro de una Iglesia que acoge, que enseña con el ejemplo y que camina unida.
Estamos llamados a ser testigos vivos de su Palabra. Cuidemos la unidad de la comunidad, poniendo nuestros dones al servicio de los hermanos y a salir sin miedo, sabiéndonos en manos del Buen Pastor, con la certeza que el Espíritu Santo pondrá las palabras y los gestos adecuados para ser portadores de la Buena Nueva: Instrumentos de paz, constructores de unidad y testigos valientes de su Evangelio” (Fabián Silva Dias – Vicaría Pastoral Sinodal).

