El último domingo de agosto congregó a comunidades, familias, agrupaciones y músicos que mantienen la devoción a Jesús Nazareno, transmitida de generación en generación y que es la celebración religiosa más multitudinaria de la patagonia.
Miles de fieles participaron el domingo en la procesión a Jesús Nazareno en Punta Arenas, Puerto Natales, Porvenir y Cerro Sombrero, extendiéndose a localidades de la Patagonia Argentina, en una de las celebraciones que cada año reúne a comunidades, familias y agrupaciones en torno a una devoción que llegó desde Chiloé.
Varias décadas convocan, el último domingo de septiembre, a miles de personas a la fiesta de Jesús Nazareno, que conserva un patrimonio que une fe y cultura, tras la preparación de la festividad con la novena que también convoca a muchos hermanos en oración y en la alegría del encuentro.
La participación de las distintas comunidades en la procesión del domingo permite que confluyan historias diversas en torno a una misma devoción: de quienes llevan décadas participando y forman parte de la comunidad, de quienes heredaron la tradición de sus abuelos y de quienes forman parte de agrupaciones que se han incorporado a la celebración.
La fiesta de Jesús Nazareno es un espacio de transmisión de la memoria, donde la fe y la devoción se refuerzan en el compromiso de la comunidad. En esta celebración se refuerzan los lazos de solidaridad y pertenencia, manteniendo viva la cultura. Renovando los significados del pasado, se le da vigencia en el presente y se proyecta hacia el futuro. La fiesta de Jesús Nazareno es el lugar y el espacio donde fe y cultura se dan la mano: una práctica viva que permite convocar a una comunidad en torno a la fe y a la celebración, reafirmando su papel central en la
construcción de identidad y cohesión social. “La cultura chilota, con sus valores de solidaridad, justicia, sacrificio, religiosidad, desarrollo, paz verdadera, trabajo, han llenado toda la Patagonia: ¡Demos gracias a Dios!” (Padre Obispo Tomás González en el 150 aniversario de la epopeya de La Ancud”).
