“Como sacerdote quiero ser servidor y mostrar el rostro misericordioso de Dios”
Por Susy Jacob – Periodista
El próximo sábado 22 de diciembre, a las 11 de la mañana en la Iglesia Catedral, será ordenado sacerdote de la Diócesis de Magallanes Miguel Bahamonde.
En formación desde el año 2011 en el Seminario de Concepción, este joven de 29 años, hijo de un diácono permanente fallecido hace un año es la única vocación sacerdotal de los últimos años… y hoy tenemos un seminarista en primer año en el Seminario de Santiago.
Desde mediados de año, Miguel presta servicios en la Parroquia Santa Teresa, acompañando pastoralmente a la comunidad Virgen del Carmen.
– Miguel ¿Qué sientes a pocos días de tu ordenación?
– El sentimiento que me embarga ahora son ansias, por la ceremonia en sí y por esta llamada que llega a un fin, pero que es un comienzo de algo nuevo.
– ¿Inseguridades?
– Siempre hay inseguridades. Uno siempre pone toda su vida espiritual y también las actividades que realiza en las manos del Señor, pero la inseguridad es sobre si estoy respondiendo claramente a lo que Él quiere de mí. Está la seguridad de que hay una llamada, de que el Señor me llama a estar viviendo con Él y hacer de esa vida el mensaje a los demás. Pero cómo se haga eso, esa es la inseguridad.
– ¿De cómo hacerlo o de hacerlo bien o mal?
-De hacerlo bien o mal. Aunque todo se pone en las manos del Señor finalmente.
– ¿Cómo has vivido este año desde tu ordenación diaconal?
– Ha sido una experiencia que me ha llenado de conocimientos más prácticos que teóricos, de experiencia. Uno siempre está atento a la meditación, a conocer un poco más. Pero he ido descubriendo también que ese conocer no sólo está en los libros, si no también en el contacto con las personas, con la comunidad.
– ¿Cómo ha sido tu trabajo este año en la comunidad Virgen del Carmen?
– Ha habido un crecimiento. Estoy palpando concretamente lo que he ido aprendiendo teóricamente.
– ¿Qué te ha sorprendido, qué no esperabas?
– Lo que no esperaba encontrar en este momento en mis comunidades, con todo lo que ha estado sucediendo en la Iglesia chilena, es que aún en las comunidades la gente, el pueblo de Dios, aún le tienen cariño a sus sacerdotes. Los que son más activos en presencia parroquial quieren a sus sacerdotes y tratan de cuidarlos. Y se han empoderado de las actividades de su comunidad.
– Justamente te toca tu ordenación en el año más difícil para la Iglesia chilena ¿cómo te ha influido?
-Para mí ha sido un remezón, de lo que ya uno observaba hace años atrás, de la iglesia jerárquica que también acompaña al pueblo y que este año hemos visto que esa forma quedó obsoleta.
– ¿Tú fuiste testigo de esas formas de clericalismo y abuso de poder?
-Si, soy testigo y me ha tocado también vivir aquellas cosas.
– ¿Hiciste algo en contra de eso?
– Esa quizás fue una falta de mi parte, porque solamente he sido testigo, espectador de los hechos, pero no me he involucrado en tales. Y eso estamos como Iglesia tratando de cambiar hoy día.
– ¿Te sientes protagonista de ese cambio?
– Ahora sí me siento protagonista, no me he metido tan directamente, pero de ahora en adelante espero ser más protagonista.
– ¿Qué cambios te gustaría realizar como sacerdote?
– Más que nada es llevar lo que el Concilio Vaticano II expresó en su momento y son tareas que no se han cumplido: que los fieles se fortalezcan más y sientan realmente que la Parroquia es su hogar y ellos son parte de la vida que mueve a la Iglesia.
– ¿Hoy no sentimos las parroquias como un hogar?
– Somos, pero como niños. Igual hemos dejado que la jerarquía haga las cosas y seguimos lo que nos dicen pero sin cuestionar.
– ¿Cómo hacer un cambio en lo que hoy es una “cultura”?
-Con formación. Haciendo entender que son cambios que la Iglesia necesita para escuchar más claramente la voz del Señor.
– ¿Qué características del rostro de Jesucristo te gustaría encarnar como sacerdote?
-El servicio y la misericordia. Servidor de la palabra y de la comunidad. Y a la par, mostrar a todos el rostro misericordioso de Dios.
– ¿En qué actitudes concretas?
-Estar presto a escuchar y participar en medio de los diferentes grupos, solo estando al servicio para aconsejar. Y de esa forma dar consuelo cuando necesiten que alguien los escuche de corazón.
– ¿Cuál será tu lema sacerdotal?
– “Hágase tu voluntad”. Lo tomé del texto de Mateo, porque pensé que cuando rezamos el Padre Nuestro le estamos pidiendo a Dios que venga a habitar entre nosotros y que en ese Reino se haga su voluntad, tanto en la tierra como en el cielo, o sea, completamente. Y esa voluntad, entrando cielo y tierra, representa lo espiritual y corporal de cada uno, Dios está en nosotros y su voluntad se va haciendo en su pueblo. Y la voluntad de Dios es reflejar su amor al mundo. Mire qué bonito.
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