Patricio Riquelme Valdés nació en Santiago (1937), en un hogar profundamente marcado por la vivencia de la fe católica. Inició su carrera profesional en un contexto desafiante: el terremoto de Valdivia de 1960, ocasión en que fue contratado -como joven ingeniero- para ir a trabajar en la recuperación de las regiones devastadas.

En 1963, Patricio se casó con Nora Fagerström Fuentes, y ya han cumplido más de 60 años de vida matrimonial, formando una familia con sus hijos Patricio y Pamela.

En 1965, llegó a Punta Arenas, como funcionario del Ministerio de Obras Públicas para asumir la Dirección de Aeropuertos en la Región de Magallanes, donde sirvió por 46 años, llegando a ser el funcionario más antiguo de dicho Ministerio. Su gestión profesional fue fundamental en el desarrollo de la infraestructura aeroportuaria en la zona austral del país.

En la década de 1970, Patricio, junto a su familia, se incorporó a la vida de la Comunidad Espíritu Santo, en la Población Fitz Roy; donde Patricio y Nora integraron una de las primeras Comunidades de Base que se formaron en nuestra Iglesia de Magallanes, la cual se ha mantenido en el tiempo, mientras varios de sus integrantes ya han partido a la Casa del Padre.

Luego, en 1978 y 1979, tuvo lugar el Sínodo de la Iglesia en Magallanes, que tantos frutos de renovación significó para nuestra Iglesia local, y Patricio fue uno de los miembros de la Comisión Responsable del Sínodo. A partir de la década de 1980, Patricio y su familia participaron activamente en la vida de la Parroquia Catedral y en el Centro de Padres del Liceo María Auxiliadora, siendo su presidente por varios años.

Su vida de profundo compromiso eclesial lo llevó a formarse en la Escuela de Laicos de nuestra diócesis, para servir mejor. A lo largo de los años, su compromiso de fe y su servicio a la comunidad fueron una extensión natural de su carácter: un hombre siempre dispuesto a tender la mano a quienes lo necesitaban. Una de las experiencias más significativas de su vida fue su participación en la organización de la histórica visita del Papa Juan Pablo II a Chile en 1987. A Patricio le correspondió ser el responsable de la organización de la visita del Papa a Punta Arenas, siendo designado para esa tarea por la Iglesia y, también, por la Intendencia Regional, para todas las tareas de coordinación técnica y logística. Este evento, que reunió a miles de personas, se desarrolló en un contexto político tenso. La capacidad de Patricio de unir voluntades en esos tiempos complejos mostró su vocación por la paz y la unidad.

Además, Patricio ha sido un referente muy importante en la cultura regional a través de sus programas “Te invito a la ópera” y “Música, maestro” en el canal de TV de la UMAG, donde ha compartido con la comunidad su amor por la música y el arte.

El Premio por la Paz quiere honrar la larga trayectoria de la vida cristiana, familiar, profesional y social, de Patricio Riquelme Valdés al servicio de la paz; particularmente en este año en que, como fruto de la mediación del Papa Juan Pablo II, se han cumplido 40 años del Tratado de Paz y Amistad entre Chile y Argentina. Es una ocasión para destacar la vocación de paz y servicio a la comunidad de alguien que, entre los muchos aspectos destacables de su vida-, fue el responsable de organizar la visita del Papa Juan Pablo II a nuestra ciudad. Con este Premio por la Paz queremos reconocer a una persona que ha sido un instrumento y constructor de paz en la vida de nuestra región.

En la homilía de la eucaristía del 31, el padre obispo señaló: “Al finalizar este año 2024, reconocemos que, detrás de las situaciones globales que marcaron este tiempo en el ámbito político, económico y social, siempre hay historias personales. Aunque parezca que los destinos de toda una sociedad están en manos de unos pocos, la historia se mueve también por la actuación de personas que deciden vivir una vida con sentido, “ser buenos cristianos y honestos ciudadanos” (Don Bosco). Ante las tragedias, de todo tipo, que vive la comunidad social y el mundo, debemos ser capaces de reconocer a aquellos que son verdaderos artesanos de amistad, de servicio, de justicia, de educación, de deporte y de paz. Son aquellos que con sus valores y acciones ayudan a mejorar nuestro entorno familiar y comunitario. Ellos son hombres y mujeres de noble carácter y de buen corazón. Queremos reconocer a don Patricio Riquelme Valdés, esposo y padre de familia, magallánico, una de esas personas que decidió darle sentido a su vida a través de los valores humanos y cristianos. Su vocación de servicio en la Iglesia, en la cultura y a la sociedad civil lo hacen acreedor de tan digno reconocimiento, artesano de la paz. El Premio por la Paz, que le entrega nuestra Iglesia diocesana, quiere honrar su larga trayectoria de la vida cristiana, familiar, profesional y social como discípulo misionero de la paz”.

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