Punta Arenas, 16 de octubre de 2026.
“Rabbí, sabemos que has venido de parte de Dios como maestro, porque nadie puede hacer los signos que tú haces, a no ser que Dios esté con él” (Jn 3, 2)
A nombre de nuestra Iglesia diocesana de Punta Arenas, hago llegar nuestro cordial saludo, lleno de felicitaciones y gratitud, a cada uno de los profesores y profesoras de nuestras escuelas y liceos en la Región de Magallanes.
Reciban este abrazo afectuoso con motivo del Día del Profesor. Muchas veces los llamamos “maestros”, ¡y qué nombre tan lleno de sentido! Nos recuerda de inmediato a nuestro único Maestro, el Señor Jesús. Ustedes comparten este título porque están llamados a una de las misiones más hermosas e importantes de nuestra sociedad: enseñar, ser ejemplo de vida y dar testimonio constante de entrega y servicio. No hay tarea más noble ni generosa que acompañar día a día el crecimiento de nuestros niños, jóvenes y adultos para formarlos como personas de bien.
Sabemos muy bien que el mundo de la educación se ha vuelto cada vez más complejo, que su esfuerzo no siempre es reconocido como merece y que no siempre cuentan con los recursos ideales para realizar su labor con la dignidad que corresponden. Por eso, es urgente que como sociedad aprendamos a valorar y cuidar a nuestros educadores. Como Iglesia, renovamos nuestro compromiso de seguir caminando juntos y apoyándolos en este reconocimiento.
¡Cómo no recordar con cariño a aquellos profesores que marcaron nuestras vidas! Todos guardamos en el corazón al maestro que nos tomó la mano para enseñarnos a leer y escribir nuestras primeras letras, a quienes nos abrieron las puertas del conocimiento para descubrir el mundo y a aquellos que nos ayudaron a encontrar nuestra propia vocación.
Hoy, haciendo memoria de quienes nos precedieron y celebrando con alegría a quienes están hoy en las aulas, los saludamos con todo nuestro afecto. Deseamos que, junto a sus comunidades escolares y familias, vivan este día con gratitud, gozo y esperanza.
¡Que el Señor Jesús, el Gran Maestro, los bendiga abundantemente, ¡y que nuestra Santísima Madre y maestra Auxiliadora los acompañe y cuide siempre!
