El 21 de mayo se celebró el tradicional Te Deum de las Glorias Navales con la presencia de las autoridades regionales y la animación en el canto litúrgico a cargo del coro “Arte Vocal”, dirigido por don Manuel Rodríguez Bustos.
En su homilía, el padre obispo, presentando la autoridad de Jesús, no investida de poder o por el cumplimiento de una función social, sino desde su manera de ser y de vivir, reconocida y aceptada por los demás. La autoridad de Jesús, “era credibilidad”: porque siempre vivió y dijo la verdad. Su mensaje fue limpio y sin escorias. La autoridad o credibilidad del Señor pasa sobre todo porque hizo lo que decía: Jesús inició su misión haciendo y enseñando. En ese orden: hizo lo que decía.
Desde allí, el obispo presenta la figura de Prat como un referente para la patria: su “autoridad moral”.
Los héroes no son personas con atributos especiales que parecen predestinados. Los sucesos de la rada de Iquique no han de ser interpretados aisladamente sino desde el acontecer que conforman los grandes procesos de la nación.
Entre otros aspectos, el obispo manifestó que Chile preparaba a su gente de mar con modestia y dignidad, porque lo que primaba era la formación del temple moral y no los bienes materiales, destacando también como Prat se desprende del arma antes de jurar como abogado, como símbolo del respeto al Poder Judicial y a la solemnidad de la ley.
Un héroe, señaló, no se improvisa. No es fruto de una generación espontánea.
Los hombres que en Iquique entregaron su vida, eran parte de un país, de una sociedad, de una familia y de una historia, que los había moldeado y había impreso en ellos aquellos valores que los hicieron actuar con valor, fuerza y generosidad en el momento decisivo que les demandaba la patria.
La modestia en el gasto y la honradez eran proverbiales en la patria, no obstante el desenvolvimiento económico alcanzado por el país. Así era la nación que vestía a sus cadetes con géneros ordinarios y cuyos marinos se desprendían de la espada ante la presencia del Derecho.
En el hoy de nuestra sociedad, el combate naval de Iquique, la figura de Prat y sus hombres nos desafía como nación.
Es preocupante constatar en nuestro presente la pérdida de confianza en las relaciones sociales y en los liderazgos. Es tarea de todos recobrar la confianza y credibilidad en todas las instancias de nuestra sociedad, para ello tenemos el gran desafío de lo ético y del respeto por la dignidad humana (Fotografías José Villarroel / LPA).
(Homilía completa en www.iglesiademagallanes.cl)
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