Gracias de corazón, hermanas y hermanos de nuestra querida Iglesia de Magallanes. Con un corazón, henchido de gratitud, dejamos está hermosa tierra, que Dios en su infinito amor nos concedió conocer, y sobre todo, a su gente con su característica propia de acogida y de compartir la vida. Sentimos el dolor de la despedida, pero las muestras de cariño y cercanía fraterna, es bálsamo que suaviza el dolor de decir adiós. Hemos vivido y compartido la fe desde nuestro Carisma franciscano-clareano, con sentido fraterno, dando y dándonos desde nuestra
pobreza y debilidad humana, pero lo hemos hecho con mucho amor, orando al Señor y ofreciendo nuestra vida por los hermanos y hermanas que necesitan de fortaleza y consuelo ante el dolor de una enfermedad, o ante situaciones complejas de la vida diaria. Agradecemos al Señor de la Vida, por tantas personas que hemos conocido y con quiénes creamos vínculos de amistad y de fraternidad.

Agradecemos a quienes nos acogieron y acompañaron desde el inicio de nuestra presencia en el año 2003. Pedimos perdón por momentos y situaciones, en que por nuestra debilidad humana, no hemos dado un buen testimonio de ser hijas de san Francisco y de santa Clara. Toda planta sufre al ser trasplantada, pero sabemos y confiamos que el «eterno Sembrador» la seguirá cuidando en el desarrollo y crecimiento con su amor fiel. Queridos hermanos y hermanas, sabemos que la distancia no es obstáculo para quienes viven desde el espíritu, y en una misma fe. Siempre estarán en nuestro recuerdo agradecido ante el Señor. Tengan la certeza, que nuestra hermana Angelita no los olvida y los mantiene presente ante su Señor. Nos sentimos parte de esta Iglesia del confín del mundo y seguiremos unidas por el amor de Quien nos ha llamado. Seguiremos teniendo un recuerdo agradecido ante el Señor, por quienes fueron nuestros pastores: el padre Obispo Tomás González qepd. El padre Obispo Bernardo Bastres, quienes nos acompañaron durante los primeros años y el padre Obispo Óscar Blanco que estuvo presente en este final. También oramos por todos los sacerdotes y diáconos que sirven a esta Iglesia magallánica. Sus hermanas, Cecilia y Carmen. Muchas gracias .

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